En Asuán el Nilo se estrecha entre rocas de granito y dunas, salpicado de islas y de faluchos con velas blancas. Es más pequeña y tranquila que Luxor, y el río es la forma principal de moverse: a las islas, a las aldeas nubias y a las tumbas de la otra orilla.
Es además el corazón de Nubia. Las aldeas nubias de la isla Elefantina y de la orilla oeste, con sus casas pintadas, y el Museo Nubio muestran una cara de Egipto que la mayoría de los viajes por el país apenas rozan.
Asuán es la base para visitar Filé y Abu Simbel, a unos 280 km al sur, que muchos viajeros hacen en una excursión de un día saliendo de madrugada. Con dos o tres noches puedes ver todo esto, navegar entre las islas al atardecer y aún tener tiempo para sentarte junto al agua.